Menos carne, mejor carne, vida para el campo

 Dado que una de las principales raíces de los problemas de alimentación presentes y –sobre todo– futuros es la dieta excesivamente carnívora de las poblaciones más ricas del planeta, y que por otro lado tal dieta se basa en un indecible grado de sufrimiento animal (en las condiciones de ganadería intensiva), el tratamiento de esta cuestión permite vincular tres líneas de reflexión importantes en ética ecológica: los debates sobre los “límites del crecimiento” y la sustentabilidad ecológica, los problemas de equidad y justicia internacional e intergeneracional en lo que se refiere a la satisfacción de las necesidades básicas, y la relación moral con los animales. Cómo alimentarse, en las sociedades industrializadas, resulta ser una cuestión de alto contenido político y moral.

Necesitamos impulsar la transición desde los actuales sistemas de agricultura industrial hacia una agricultura y ganadería sustentables, mucho menos intensivas en energías no renovables y agroquímicos, que aseguren la producción de alimentos, respeten la biodiversidad, minimicen el sufrimiento animal y creen nuevas relaciones entre el campo y la ciudad.

Deberíamos cambiar nuestras pautas de alimentación hacia una dieta básicamente vegetariana –la “dieta mediterránea” que antes evocamos–, mucho menos rica en carne que la actual, y renunciar a la ganadería intensiva. Sólo resulta moralmente aceptable la ganadería extensiva: crianza de aves en corrales abiertos, ganado vacuno y ovino que pastan libremente en praderas, etc. (A condición, claro está, de que se minimice el sufrimiento producido a los animales en el transporte y se los sacrifique con métodos indoloros). En torno a estos objetivos debería poder articularse una amplia coalición social que uniese a ecologistas, defensores de los animales, ganaderos de montaña (y pequeños ganaderos en general), preservadores de las razas autóctonas, activistas de la alimentación natural y consumidores conscientes. El lema de una coalición así podría ser “menos carne, mejor carne, vida para el campo”.

Jorge Riechtman