La Fórmula 1, un espectáculo de la élite parasitaria

Pijos borrachos estrellando coches en la Castellana. Lujo, drogas,y explotación obrera
La Fórmula 1 es un espectáculo deportivo que atrae a las masas, pero que en realidad es un lujo para la élite parasitaria. Detrás de ese espectáculo de glamour y adrenalina se esconden muchos aspectos oscuros: la contaminación, la desigualdad y la injusticia.  
 
Injusticia ecológica
 
La Fórmula 1 es un deporte muy contaminante. Te lo van a intentar negar, pero los datos son indisimulables. Durante una temporada completa se emiten 256.000 toneladas de CO2, lo que equivale a la contaminación de un millón de coches. De ese total, sólo el 0,7% se debe a los coches de carreras. El resto proviene de las actividades logísticas y de transporte que rodean a la competición.  
  
El transporte de equipos y personal es el principal responsable de las emisiones. Los equipos de Fórmula 1 son enormes y pesados, y requieren un gran despliegue logístico para desplazarse de un país a otro. Cada carrera implica el transporte de cientos de toneladas de material, que se realiza en aviones, barcos y camiones.  A ésto puedes unir toda la logística asociada al público atraído por este tipo de eventos. 
  
Los grandes premios también generan contaminación local. Los motores de los coches de Fórmula 1 consumen una gran cantidad de combustible, lo que produce emisiones de gases contaminantes. Podemos añadir a ésto la ingente cantidad de desperdicios provenientes de todo tipo de consumibles, embalajes, aceites, neumáticos, y todo tipo de residuos que se pueda imaginar cualquiera que haya visitado un taller,  multiplicado por diez. Además, las carreras atraen a miles de espectadores, que generan tráfico y contaminación, de todo tipo.
 
Hipocresía moral
  
La Fórmula 1 ha tomado algunas medidas para reducir su impacto ambiental, en un intento de Green washing, un lavado de cara para hacer su imagen menos insultante, (No nos queda tan lejano cuando aquello de las animadoras en los circuitos) pero con todo no consiguen camuflar su verdadera naturaleza; un espectáculo para élites, a costa de la ciudadanía.
    
Por todo ésto, no pueden negar que la Fórmula 1 no es un problema medioambiental aislado. Es un síntoma del Capitalismo más depredador, que busca el máximo beneficio económico sin importar el impacto en el medio ambiente y en la sociedad, desperdiciando los recursos naturales y contaminando el medio ambiente para beneficio de unos pocos.  
  
Injusticia Social 
  
La contaminación de la Fórmula 1 es un problema que afecta a todos, pero que se ceba especialmente con los más vulnerables. Los trabajadores que ya no pueden meter su furgoneta en Madrid por culpa de las recientes normativas anticontaminación son un ejemplo claro de esta injusticia. El ancho del embudo para el de siempre.
 
Mientras, un tipo estrella un Ferrari en pleno Paseo de la Castellana, ebrio, poniendo en peligro real a personas inocentes. Ayuda al Ayuntamiento a talar árboles, eso sí ... Tenemos claro que el individuo se reirá de las consecuencias, al contrario que el paisano de la furgoneta, que tendrá suerte si no le embargan la cuenta. Párate a pensar esta comparación, y podrás valorar la magnitud del agravio. Y no me refiero a que el Ferrari fuera de color amarillo.
  
Falso beneficio económico
  
La Fórmula 1 se vende como un motor económico para las ciudades que la acogen, pero en realidad su impacto positivo es limitado, y focalizado en la minoría mejor posicionada.  Un sector hostelero explotador ya de por si, una ' industria del turismo' tanto o más explotadora, y receptores de sobornos y negocios turbios.
  
Un estudio de la Universidad de Valencia estimó que el Gran Premio de Fórmula 1 de Valencia dejó un déficit de 308 millones de euros para la ciudad. El estudio encontró que los ingresos generados por la carrera eran insuficientes para compensar los gastos en infraestructura, seguridad y servicios públicos.  Eso sí, unos cuantos se llenaron bien los bolsillos, no hace falta que te diga quienes. Todos pagando un circo que disfrutan unos pocos, y beneficia a otros pocos cuantos.
  
Además, hoy nadie pone en duda que el Gran Premio de Valencia también tuvo un impacto negativo en el turismo de la ciudad. Un estudio de la Universidad de Alicante estimó que el evento atrajo a 500.000 visitantes, pero que la mayoría de ellos eran aficionados a la Fórmula 1 que ya estaban planeando viajar a Valencia, con lo que el supuesto beneficio no lo es tanto. Es un fenómeno que beneficia a los ricos y a las empresas, a costa de los trabajadores y a las comunidades locales.  
 
Un pelotazo más
 
Podemos asegurar que la F1 la pagaremos todos los madrileños, pero no todos nos beneficiamos igual ni mucho menos. Es una bicoca para los que montan y desmontan el circuito y para los hoteles y bares de la ciudad de Madrid. Es una a gran oportunidad comercial para los de siempre, si, esos que tienes en mente. Para los demás habría que calcular el coste de oportunidad frente a otras inversiones. Y eso no se hace. Pero creo que no necesitas que te hagan muchas cuentas, a estas alturas.
 
Y a tí, si has leído hasta aquí, ¿ Te quedan ganas de Formula 1 ?