El Sesgo del Superviviente y la Memoria Histórica: Voces Silenciadas

Anciana le cuenta una historia a su nieta
En el vasto telar de la historia humana, cada hilo narrativo está entrelazado con los sesgos del superviviente, esos filtros que distorsionan la percepción y la narración de los eventos pasados. Este fenómeno se manifiesta de manera palpable en las historias que los abuelos contabaN a sus nietos sobre la guerra civil. Es un eco de la parcialidad inherente a la condición humana, donde las voces de los vencedores resuenan con más fuerza que las de los vencidos, meramente porque son las más aceptadas socialmente, relegándose las segundas a susurros revelados en la pelumbra, teniendo mucho cuidado de oidos ajenos.
 
El relato del superviviente se convierte en la piedra angular de la memoria colectiva, pero, ¿qué sucede cuando las voces de los derrotados son silenciadas o distorsionadas? En cada conflicto, la narrativa predominante tiende a estar sesgada hacia los intereses de quienes emergen victoriosos, y nuestra Guerra Civil no es una excepción. Los relatos de los vencidos se desdibujan en las sombras de la historia, unas veces por la censura impuesta por el bando ganador, otras por la tergiversación de los hechos para enaltecer la causa de los vencedores, cuando no para lavar acciones avergonzantes y terribles.
 
Por lo general, todos somos conscientes que Las historias de quienes perdieron suelen ser relegadas al olvido por las propias familias o, peor aún, manipuladas para encajar en un relato conveniente que glorifique a los vencedores, o mejor dicho, a los supervivientes dentro de la narrativa del vencedor. Ésto ayuda a perpetuar la visión de que los vencedores siempre fueron los "buenos", mientras que los vencidos merecían su destino. Pero detrás de cada historia de victoria hay un cúmulo de sufrimiento y pérdida, enterrado bajo el peso de la historia oficial. Y a menudo abandonado en alguna cuneta. 
 
Podemos ver a cada paso que esta situación ha generado una narrativa histórica parcial y sesgada que ha influido en la percepción pública del conflicto y perpetúa divisiones y resentimientos en la sociedad española hasta el día de hoy. Por supuesto, cada quién se ve como el héroe enfrentado al villano, Unos entre Trompetas y Caireles, otros en la sombra ocultándose de las garras del tirano vencedor. 
 
 
Sin embargo, es importante recordar que los relatos de los vencidos tienen a menudo la carga de la superioridad moral, fraguados en la forja de la injusticia y , aunque más ocultos, o precisamente por ésto, suelen ganar un mayor peso específico, suelen echar raíces mucho más profundas que hacen que sobrevivan al invierno impuesto por el vencedor. y aunque tampoco están exentos de las tergiversaciones que produce el tiempo, la transmisión oral, y el profundo dolor, su propia situación de persecución les aporta un mayor valor, y deben ser escuchados y preservados como parte integral de la memoria histórica de un pueblo. A menudo, contienen perspectivas y experiencias que no están presentes en los relatos de los vencedores y que son fundamentales para comprender la complejidad y la tragedia de los conflictos armados entre hermanos. " Si quieres conocer de verdad tu rostro, atrévete a ver cómo lo dibuja tu enemigo."
 
Los abuelos han jugado y juegan aún un papel crucial en la transmisión de estos relatos de guerra a las siguientes generaciones, ya que son, o conocieron a testigos directos de los eventos históricos y tienen la responsabilidad de preservar la memoria de lo que vivieron. Es importante escuchar la voz de estas generaciones ya casi perdidas con atención y crítica, reconociendo que aunque son una parte valiosa de su herencia cultural, están también influenciados por factores subjetivos y sociales, y por la labor de pico y pala realizada por años de censura y persecución. Al mismo tiempo, es fundamental buscar Y PRESERVAR las fuentes adicionales que nos quedan, y contrastar diferentes versiones de los eventos para tener una visión más completa y objetiva de la historia. Tán importante es este punto, que todos conocemos cómo estas fuentes han sido destruidas, tergiversadas u ocultadas. Últimamente encima al amparo de la magnífica Ley de Protección de Datos.
 
La memoria histórica es un terreno frágil, moldeado por las agendas políticas y las narrativas dominantes. Pero es fundamental que reconozcamos y confrontemos los sesgos que distorsionan nuestra comprensión del pasado. Sólo al escuchar todas las voces, incluso las más dolorosas y discordantes, podemos llegar a una comprensión más completa de la complejidad de la historia, de la verdad de lo sucedido, y evitar que los errores del pasado se repitan en el futuro.
 
Más allá de todo lo dicho, independientemente de quién sea el vencedor, sabemos que siempre el pueblo común es quien pone los muertos y sufre las mayores consecuencias, mientras que las clases dirigentes suelen ser las que se benefician o pierden según el resultado del conflicto. Por lo tanto, es responsabilidad de toda la sociedad, vencedores y vencidos, jornaleros y señores,  preservar la memoria lo más objetiva posible de los eventos pasados y aprender de ellos si queremos alcanzar una mínima expectativa de convivencia.
 
Por eso es tan necesaria la Ley de Memoria Histórica. Sin ella, algunos nunca seremos capaces de cerrar las heridas del pasado, y otros no podréis dormir con los ojos totalmente cerrados. Nunca.