hemos pasado al «compro, luego existo», y el objetivo máximo de nuestro proyecto de vida es trabajar (si no estas parad@) para gastar, es decir, para intentar saciar una avidez consumista que genera un vacío existencial que los terapeutas llaman «muerte psíquica», y que se asocia con insatisfacción, baja autoestima, aburrimiento, depresión... Las encuestas demuestran que esta estrategia cultural del neoliberalismo está dando los apetecidos resultados, y se está disparando el porcentaje de gente joven «tóxicamente materialista», cuyo epicentro de vida no es la realización armoniosa de la propia potencialidad humana moral, social e intelectual, no es desarrollar una filosofía de vida que tenga sentido, sino, tristemente, «llegar a tener mucho dinero», para intentar apagar ese apetito consumista que nunca se colma.