Ferres, el escritor perdido y hallado

Francisco García Olmedo quiere hacer justicia en el nuevo libro de la editorial Gadir al creador de una obra importante y desconocida.

También en Usera queremos encontrarnos con Ferres el próximo día 23 de abril, Día del Libro y de la Lectura. Unas cuantas entidades vecinales, sociales y políticas y la Junta Municipal de Distrito han juntado esfuerzos e ideas y vamos a celebrar el  Día del Libro con un recuerdo-homenaje a "La piqueta" y a su autor, al territorio y a sus habitantes, a los que salieron del barro para formar barrio, a los que formaron colectividad. Por la mañana, desde las 11:30h, en Pradolongo, en el local de Marx Madera desde las 14:30h hasta las 18h. aproximadamente y, luego, en el Centro Cultural de Orcasur se van a suceder diversas actividades: lecturas en voz alta, talleres infantiles, tertulias, proyección de un video-testimonio, charlas y hasta música de la Barbieri y de Veinte a tocar y canciones dedicadas a los veteranos luchadores del barro.  Y el día 24 sewguimos en San Fermín.

La Junta Municipal de Distrito va a editar un folleto detallado de los actos y nosotros aprovechamos este artículo publicado no hace tanto en el Mundo para invitar a los vecinos y vecinas a asistir a estas actividades. ¡Va por Antonio Ferres y por todos!

ÁNGEL VIVAS Madrid

01/08/2015 

         "¿Sabes que Antonio Ferres no ha ganado el premio Cervantes?" La pregunta del editor Javier Santillán, provocadora o retórica (recuerda un poco a la que, hace años, solía soltar Víctor Márquez Reviriego: "¿Le han dado ya el Nobel a Pombo?"), tiene, desde luego, una razón de ser que no necesita explicación. Lo malo es que algunos de los interpelados no es ya que ignoren la lista de los ganadores del Cervantes, es que no saben quién es Antonio Ferres.

Javier Santillán, creador, responsable, cabeza visible, hombre orquesta de la editorial Gadir (es ese tipo de editor animoso que queda con el periodista en una esquina para pasarle un paquete de libros), lleva 11 años tratando de dar a conocer a Ferres, según propia confesión. Así que, después de publicar bastantes volúmenes con sus novelas, relatos, poesía y textos más o menos autobiográficos (el "más o menos" tiene su importancia, tratándose de él), no podía dejar escapar la ocasión de publicar el libro 'Buscando a Antonio Ferres', de Francisco García Olmedo, escritor, catedrático jubilado de la Politécnica de Madrid y sobrino de García Lorca, para decirlo todo.

El libro quiere dar cuenta de un tipo escurridizo, poco explícito acerca de sí mismo, comprometido con la izquierda en los tiempos más duros (en el PCE, ¿dónde, si no?), que, en cierto momento, se alejó del país y que, a lo largo de sus ya más de 90 años, ha dejado una obra amplia e importante, maltratada por la pinza de la censura franquista y cierta crítica que se apresuró a desdeñar el realismo que él y otros colegas practicaban.

Porque Ferres, entre otros muchos títulos es el autor de uno paradigmático del realismo social de los años 50: 'La piqueta'(también en Gadir, claro). La novela describe -con intensidad y viveza, con ecos de Baroja y de Aldecoa- el mundo de los habitantes del barrio madrileño de Orcasitas, en el que los emigrantes del sur de España levantaban, por su cuenta y al margen de la ley, unas chabolas permanentemente amenazadas de derribo por la autoridad.

Entonces eran los derribos como hoy son los desahucios; un personaje de un bello artículo de Almudena Grandes enlazaba esos dos momentos históricos. Aquellas novelas fueron estigmatizadas por quienes encontraban incompatibles el compromiso social y el literario. Y ha habido que irlas redescubriendo rascando la roña de los prejuicios. Lo cierto y lo bueno es que a Ferres tampoco le han faltado críticos y editores entusiastas, empeñados en relanzar su obra (Constantino Bértolo, por ejemplo, además de Santillán).

Gadir saca ahora mismo, en este año tan cervantino, junto con el citado libro de García Olmedo, un pequeño volumen ilustrado: 'Los dos regidores y otros cuentos del Quijote', adaptados por Ferres. Doble ocasión para volver a este "tipo magnífico, divertido, sin solemnidad, llano y listo" (Santos Sanz Villanueva dixit), "ciudadano de todas partes y de ninguna, que siempre ha perseguido la libertad y la supervivencia" (esto lo dice García Olmedo).

El gerundio del título del libro de García Olmedo se debe, según el propio autor, a que Ferres es el hombre perdido, una suerte de desaparecido por propia voluntad, que vivió mucho tiempo fuera de España, no siempre con todos los papeles necesarios ni con su verdadero nombre.

Como viene a decir el propio Ferres en el libro, cambiar de aires es la premisa para lograr la ecuación independencia-libertad-soledad, palabras sinónimas. Pero mientras estuvo en España, Ferres fue muy activo, infatigable animador de tertulias y otras actividades literario-conspirativas.

"Fue crucial en aquella época; si tú rascas un poco te enteras de que a lo mejor Berlanga y Bardem se conocieron por Ferres, por poner un ejemplo", le dijo hace ya bastantes años (de todo hace ya bastantes años) el inolvidable Juan García Hortelano a Rosa Pereda.

"Que García Olmedo siga buscando a Antonio Ferres", dice hoy Ferres con humor, "y, cuando lo encuentre, me lo diga porque yo no le he encontrado". En su caso, el extrañamiento es personal y literario."Si no se siente el extrañamiento ante la vida, no se es escritor ni persona", dice, sintetizando lo que pudiera ser su poética, un Ferres que asume aquello de Max Aub: "he venido pero no he vuelto".

Y así, como el Niño Jesús, mientras estuvo perdido, dejó asombrados a los doctores de la Ley con sus conocimientos rabínicos, también Antonio Ferres puede asombrar a más de uno que lo desconozca con la calidad de su literatura. "Su literatura es muy amena y sólo hace falta ser buen lector para disfrutarla; en sus cuentos toca todos los géneros, véase 'El caballo y el hombre y otros relatos'", dice Javier Santillán, que lanza esta proclama: "Si esto es realismo social, viva el realismo social".

¿Llegará a los oídos del jurado del Cervantes el hallazgo de Ferres? ¿Llegará el Cervantes a tiempo para este autor que ya ha cumplido los noventa? Quién sabe.